Anonim

Mentir nos cuesta menos esfuerzo, si los que están en la cima de nuestra sociedad lo hacen fácilmente. Un nuevo estudio publicado en Nature muestra que aquellos que viven en países gobernados por una clase política corrupta, es menos problemático ser deshonesto a su vez, una prueba más de cómo las instituciones mal administradas pueden hacer daño a grandes niveles.

10 cosas que (quizás) no sabes sobre mentiras

Mal ejemplo Investigaciones anteriores han demostrado que, cuando estamos rodeados de personas que rompen las reglas, tenemos más probabilidades de transgredir. Pero, ¿qué consecuencias tiene, en cambio, ser gobernado por líderes que practican la corrupción, son investigados por fraude y no pagan impuestos?

Para averiguarlo, Simon Gächter y Jonathan F. Schulz, economistas de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) y Yale (EE. UU.), Han extrapolado del Banco Mundial y Freedom House (una organización no gubernamental que supervisa la democracia mundial) los datos sobre corrupción política, evasión fiscal y fraude electoral que afecta a 159 países. Combinándolos, dedujeron un índice de tendencia institucional a romper las reglas.

Image La prevalencia de algunos de los países analizados para romper las reglas. En rojo, de arriba a abajo, aquellos con las tasas más altas de corrupción, fraude electoral y evasión fiscal. En verde, el más virtuoso, en orden progresivo (Italia, como se puede ver, se salva con un bigote). | Focus.it

¿Qué número salió? Así que recorrieron 23 de estos países durante 5 años para medir la honestidad a nivel individual. A los estudiantes universitarios involucrados en los experimentos se les pidió que tiraran un dado e informaran los números que salieron. Los puntajes más altos (el más alto fue 5) obtuvieron premios en efectivo más altos, pero los investigadores no pudieron ver los resultados.

Cuando los valores generales de un país eran mucho más altos que el promedio probabilístico, los autores dedujeron que muchos habían mentido. Los participantes de países con los índices de corrupción institucional más altos tenían más probabilidades de mentir.

Mentiras creíbles. Curiosamente, sin embargo, los entrevistados no se han "atrevido" a mentir en los niveles más altos, sino que han mantenido una especie de decoro, refiriéndose, por ejemplo, a un mayor número de 3 y 4 en lugar de 5: según los expertos, este comportamiento es una forma para beneficiarse de las ventajas del engaño sin perder la cara de una persona honesta y respetable. Una señal de que ser considerado honesto es un valor que sigue contando.

Una gota en el mar. Desde el punto de vista psicológico, la facilidad para mentir puede explicarse por los parámetros que usamos para establecer lo que es honesto: las personas tienden a comparar su deshonestidad con lo que observan en su entorno. Si están rodeados de líderes corruptos, una pequeña mentira no parecerá el fin del mundo.

Tenga cuidado de no generalizar. Los países con menor tendencia al engaño incluyen Austria, los Países Bajos y el Reino Unido; en el lado opuesto están Marruecos, Tanzania y Kenia. Italia, y quizás sea una sorpresa, tiene una tendencia a romper las reglas por debajo del promedio. Por lo tanto, es uno de los países "virtuosos" (aunque no está entre los primeros en la lista), aunque somos uno de los países con mayor corrupción percibida.

Pero los investigadores advierten sobre el peligro de medir la honestidad sobre una base geográfica. Los valores se refieren exclusivamente al "juego", la tendencia al juego medida por el estudio; ciertamente no es el único parámetro para determinar la facilidad de mentir. Además, una cosa es ciertamente transversal: la preocupación de ser considerado honesto, incluso cuando, en los contextos más pobres, las personas luchan por ganar unos dólares más.