Anonim

Un nuevo aire para el telescopio espacial Spitzer: lanzado en 2003, Spitzer ha estado investigando el espacio profundo en frecuencias infrarrojas para estrellas, cometas, planetas y otros cuerpos celestes durante 10 años. Después de 120 meses de servicio honorable, el telescopio se quedó sin el gas necesario para enfriar los instrumentos a bordo, por lo que los técnicos del Centro de Ciencias Sptizer en Pasadena, California, decidieron modificar la configuración para convertirlo en un cazador de exoplanetas formidable, planetas que se encuentran fuera de nuestro sistema solar.

Tiene la vista de Superman
Incluso estos cuerpos celestes emiten luz en el espectro infrarrojo, que después de ser atravesado por las capas más densas de gas y polvo espacial, es capturado por los ojos hipersensibles de Spitzer. La vista infrarroja del telescopio permite a los científicos mirar dentro de viveros estelares, donde se forman los planetas.
Spitzer también puede capturar los mini-eclipses generados por el tránsito de planetas frente a su estrella y esto permite a los astrónomos calcular sus dimensiones con un margen de precisión considerable. No solo: el análisis de la emisión infrarroja permite obtener datos sobre la composición de la atmósfera de los planetas, su temperatura y las variaciones climáticas estacionales.
Creado para el futuro
Todo esto fue posible gracias a las excepcionales capacidades tecnológicas de Spitzer, que aunque diseñado en 1996, había sido equipado con equipos mucho más potentes que los necesarios para su misión inicial, es decir, la búsqueda de las estrellas en formación. En realidad, en ese momento nadie pensaba que fuera posible observar exoplanetas en las frecuencias de luz infrarroja.
Lo que permite que Spitzer siga funcionando es la ingeniosa idea de sus diseñadores, que decidieron equiparlo con un sistema de enfriamiento pasivo independiente de las existencias de gas refrigerante cargado al inicio y ahora agotado. Es un sistema simple de radiadores pintados en negro y colocados en la parte del telescopio que no está expuesta a la radiación solar. Esto permite que Spitzer disipe el calor producido por los instrumentos en el espacio y los mantenga a la temperatura de funcionamiento de -29 ° C.
Vibraciones espaciales
En 2010, los técnicos de la NASA también pudieron mejorar la estabilidad del telescopio que una vez cada hora sufría una pequeña oscilación causada por el encendido de un calentador. Aunque de amplitud modesta, esta vibración fue suficiente para comprometer la observación de cuerpos celestes a miles de años luz de distancia. Por lo tanto, los ingenieros han logrado modificar los tiempos y modos de ignición del calentador desde la Tierra, reduciendo significativamente las sacudidas.
Pero los científicos aún no estaban satisfechos, por lo que en 2011 se dedicaron a la recalibración del sensor de puntería del telescopio: es un dispositivo que transporta la luz capturada por Spitzer a un espectrómetro y que permite realizar los ajustes de rutina necesarios para para poder enmarcar y seguir los cuerpos celestes correctamente. Gracias a este cambio, los investigadores ahora pueden apuntar a una precisión de un cuarto de píxel.
"Estas intervenciones han mejorado significativamente la estabilidad de Spitzer, convirtiéndola en un fenomenal cazador de exoplanetas", explica el sitio web de la NASA del Centro de Ciencias Spitzer, "Todavía esperamos grandes cosas de Spitzer".
Qué vista: un tiro con 84 millones de estrellas